Aunque cada vez, los propios buzones de correo intentan poner sus filtros, siempre logra colarse un correo de Spam. En este caso nos referimos a aquella molesta publicidad que nos llega cada vez más y que ni nos interesa lo más mínimo. Por ello un día decidimos preguntarnos, ¿cómo están regulados todos estos mensajes que nos llegan, qué características tienen que cumplir y sobre todo, cómo darnos de baja?

Para intentar contestar a alguna de las anteriores preguntas, decidimos elegir el camino difícil, leernos la ley. Una búsqueda de Google quizás nos hubiese proporcionado la misma información, pero no hay que olvidar que no siempre lo que leemos “al azar” está lo suficientemente fundado y bien investigado.

Hicimos los deberes y buscamos la ley que regula la “comunicación comercial por vía electrónica”. No queremos entrar en “rollos jurídicos” porque no nos corresponde, pero para los curiosos, esto vienen recogido en la Ley 34/2002 de 11 de julio, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico, y en concreto, entre los artículos 19 y 22.

Resumiendo y saltándonos la jerga legalista (que no nos gusta mucho), os dejamos algunas de las conclusiones a las que llegamos.

Conclusiones sobre las políticas de bajas, protección de datos y privacidad

1. Comunicación comercial, oferta promocional y concursos se rigen por la misma normativa, así que cualquiera de los tres casos anteriores tiene que cumplir lo establecido por la norma que hemos estudiado.

2. Lo que recibimos por vía electrónica tiene que ser claramente identificado; su origen y finalidad. No puede haber comunicación anónima, ni tampoco difícilmente identificable o/y que induce a un error de identificación.

3. Las ofertas promociones como descuentos, premios y regalos o concurso tienen que ser autorizados para que se reciban. Es ilegal recibir un correo de estas características sin que nosotros previamente hayamos dado nuestro consentimiento para recibirlo. Además, en el caso de que sí lo hemos hecho, el correo recibido sólo puede recoger la información de forma clara e identificable de lo que se supone que debemos recibir. No puede versar sobre un tema distinto del que inicialmente aceptamos y consentimos.

4. Todo esto, también se debe cumplir en aquellos casos en los cuales recibimos una comunicación que nos remite a un enlace externo (aunque sólo recoja ese enlace). Tanto la identificación, finalidad y previo permiso tienen que cumplirse de forma clara y precisa.

5. Como toda regla tiene su excepción, hay que mencionar el caso en que tenemos suscrito un contrato con una empresa. En este caso, está legalmente autorizada de utilizar nuestros datos para el envío de publicidad comercial de productos propios de la empresa y que sean muy similares a los que tenemos o hayamos tenido contratados. Eso sí, siempre recogiendo una forma clara para poder darse de baja y dejar de recibir ese tipo de correos (sigamos teniendo o no relaciones contractuales).

6. Por último, y quizás lo más importante es que, cualquier comunicación que recibimos por correo electrónico, deberá incluir otro correo electrónico u otra dirección electrónica en la que podamos ejercer nuestro derecho de darnos de baja. De ahí que la ley prohíbe tajantemente cualquier comunicación comercial sin un enlace de estas características. No hay que olvidar que como consumidores, podemos darnos de baja en cualquier momento que deseamos para recibir cualquier tipo de información comercial por vía electrónica (independientemente de cuando hayamos dado nuestro consentimiento).

En definitiva, depende de la diligencia de cada una de las empresas que nos remite información comercial para que cumpla con la finalidad de nuestro consentimiento y sea más o menos fácil darse de baja. Sobre la baja, y después de haber analizado varios correos comerciales, suele estar recogida su posibilidad (aunque sea con la letra más pequeña y menos legible del mundo mundial).

¿Y un truco?

Para evitar la publicidad no deseada hay un método muy sencillo que nos proporciona la propia Agencia de Protección de Datos Personales. En caso de no tener una relación contractual con la empresa que realiza la publicidad (como hemos explicado en el punto 5), se puede evitar la misma registrando nuestros datos personales en el fichero de exclusión publicitaria.

En la actualidad se encuentra en funcionamiento el denominado “Servicio de Lista Robinson”. De manera muy sencilla, y quienes lo desean, se pueden registrar en la web www.listarobinson.es, a fin de evitar la publicidad de entidades con las que no se mantiene o no se ha mantenido ningún tipo de relación. Ahora bien, este fichero no impide recibir publicidad de las entidades que obtuvieron consentimiento para ello, por ejemplo, al contratar un servicio de ADSL, telefonía, etc., que en cuyo caso, correspondería revocar el consentimiento ante la entidad en concreto cuando creamos oportuno.

Si en algún momento entendemos que todo lo mencionado anteriormente se infringe e incumple, siempre podemos acudir a denunciarlo ante la Agencia de Protección de Datos (www.agpd.es) que además cuenta con un formulario para realizarlo vía electrónica, puedes verlo en este enlace.

Claves de la comunicación comercial

Políticas de bajas, protección de datos y privacidad

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